Los niños de la guerra vascos refugiados en Inglaterra

La historia de los niños de la guerra vascos que fueron refugiados a Inglaterra siempre la he conocido, pues mi aitite (abuelo) tenía un primo que era uno de estos niños, y a quien conocí durante mi infancia.

Hace unos meses me apeteció indagar un poco en la historia de aquel señor de gafas tan majo llamado Félix Segurola y la dura pero preciosa historia que compartió con otros 4000 niños, que de forma desinteresada recibieron cariño, solidaridad y un hogar lejos de una Euskadi en guerra.

Una preciosa historia de solidaridad que en la Europa actual, en teoría unida pero en la práctica bastante insolidaria, se debiera contar en centros educativos, y recordar, y que creo es bastante desconocida.

Así buscando encontré el documental anterior, también en Cinetube que narra la historia en boca de los propios niños, hoy en día todos por encima de los 80 años o muchos fallecidos, y encontré un precioso libro llamado Recuerdos: The Basque Children Refugees in Great Britain, los niños vascos refugiados en Gran Bretaña. Un libro de Natalia Benjamin, hija de una maestra que dió clases a los niños de inglés, y decidió reunir las historias de estos niños antes de que el paso de los años, hicieran perderse en el olvido esos 4000 testimonios de niños; un gran acierto. Cada libro trae una versión en inglés y luego una segunda parte traducida al español.

Natalia Benjamin también es fundadora de Basque Children of ’37 Association UK!,  una asociación nacida en 2002 para aglutinar a estos ya no niños sino abuelos, junto a Manuel Moreno, hijo de una niña vasca refugiada, y la colaboración de Helvecia Hidalgo, niña de la guerra, con el objetivo de reunir el material, y difundir esta historia. Yo mismo he pretendido con este articulito aportar una semillita.

En casa siempre se contó que la familia Segurola creo que Aristi de segundo estuvo en casa de mi aitite en Bilbao días antes de que los niños fueran llevados a Santurtzi para embarcar en el buque Habana, que les llevaría a Inglaterra. Hijos e hijas de republicanos y nacionalistas que ante una inminente caída de Bilbao temían las represalias de las fuerzas de Franco fueron los pasajeros. Esta familia, al igual que el padre de mi aitite, procedían de Azpeitia, Gipuzkoa, donde tenían algún negocio de ebanistería que fue también tomado por el nuevo régimen. Creo que al de unos años pudieron reunirse finalmente, pues los padres debieron emigrar a Francia. Félix, primo de mi aitite, ya en los 80 vino a Bilbao de visita, y le conocí en casa de mis aitites, se casó con otra niña de la guerra que creo que era de Portugalete, Isabel González, luego Isabel Segurola, y no tuvieron hijos.

Durante años recibíamos en casa de mis padres postales de navidad, hasta que se dejaron de recibir. Aprovechando que visitaba Londres con la cuadrilla, un día con mi amigo Miguel me dirijí a Wimbledom, donde vivía este matrimonio a realizarles una visita. Me emocionaba mucho poder visitar a aquel viejo primo de mi aitite, y cuando llegué al jardin de su casa, vi algunos azulejos con frases en Euskera, no había duda, era allí. Toqué una vez y nadie contestó, dimos una vuelta y volvimos a tocar, y una anciana Isabel nos abrió la puerta. La reconocí enseguida si bien había envejecido, ¡lógico! Desconfió bastante, y el encuentro fue muy frío, le hablé de mis aitites, se acordaba de ellos, y ya entonces comenzamos a hablar; Félix había muerto uno o dos años antes de cáncer, lástima. Se veía que no estaba acostumbrada a visitantes que hablaban en castellano y durante un tiempo hablamos en inglés, incluso, no dudó en corregirme en más de una ocasión. La pena era terrible, iba en busca de un bonito encuentro, de más información sobre toda aquella historia y finalmente no pudo ser como yo lo pensé.

El libro es altamente recomendable, las historias, son todas duras, pero en todas hay mucho de solidaridad. Si en los colegios ingleses se hace un teatro sobre esta historia, ¿por qué no aquí? En este libro salen familias que vivían en 1936 muy cerca de mi casa actual, quizás todavía estén sus descendientes, y sale el que debe ser el hermano de Félix, Marcelo Segurola, a través de las palabras de María Dolores «Loli» Gómez Sobrino, niña de la guerra que murió en 2007, pero que dictó a Tere, hija de ambos, su propia historia que sale en el libro. ¡Qué grande encontrar la historia de este primo de mi aitite! Fueron 4000 niños, y entre el centenar de historias sale, bonita casualidad. Investigando, he encontrado documentos y cartas en donde Marcelo, se escribía con Manuel de Irujo y otros para organizar el PNV en Londres…

Muchas gracias a la asociación Basque Children of ’37 Association UK! por luchar por mantener la memoria de esta preciosa o preciosas historias.

Para seguir leyendo y conociendo esta historia:

Ir a ver libro en Amazon: Recuerdos: The Basque Children Refugees in Great Britain. Se puede comprar por pocos euros usado por Amazon.co.uk

Otros testimonios de Marcelo Segurola.

Asociación Basque Children Refugee.

6 pensamientos en “Los niños de la guerra vascos refugiados en Inglaterra

  1. Pingback: Los niños de la guerra vascos refugiados en Inglaterra

  2. Joseba

    Tanto mi padre fue niño de la guerra (Inglaterra) como mi madre que tuvo que huir a Francia. Investiga Galder… que seguro que te llevas alguna bonita sorpresa.

  3. Isabel

    Mi madre fue exiliada a Southampton, y hoy en dia a sus 87 años aun recuerda con carino y pena aquellos tiempos

  4. Julio

    Isabel González nació en Portugalete, más concretamente en la calle Victor Chavarri (Calle del medio).
    Físicamente era igual que la Reina Isabel y hablaba inglés mejor que ellos.
    Estuve dos veces con Isabel y Félix en Londres, 1984 y 1989. Fabulosos. Luego les ví en Portugalete en alguna ocasión más.
    Ah!, Isabel era prima de mi ama.

    Qué pequeño es el mundo.

  5. Maite González

    Acabo de descubrir este emocionante artículo. Soy hija de Roberto González, niño vasco de la guerra que es el hermano de Isabel González y esposa de Félix Segurola, mencionados en estas lineas. Los tres tristemente fallecidos ya.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *