No es tan conocido como el Efecto Axe, pero os aseguro que el efecto Ubuntu existe, yo lo he vivido, y mi compañeros Fernan e Iker pueden dar fé.

El otro día en la cena del curro, como toda buena cena del curro luego nos tomamos unos piskolabis por el Antzoki y otros, y yo iba con la camiseta de Ubuntu en esto que se me acerca uno, y me dice:
- ¿ehh tu chanas de Ubuntu?
- Naaaa, un poco.
- Eso es mucho seguro.
- Mira tengo un problema con una impresora Dell…
Estuvimos charlando un ratillo, el hombre emocionado con que estudiaba Económicas, pero que le encantaba el espíritu del software libre… y yo tan emocionado como él, estuvimos charlando un buen rato. Le comenté que todos los que estábamos allí usábamos Ubuntu u otras distribuciones, y alucinaba en colores. Y algunas cosillas más. Si lees esto campeón de la Comercial, ¡escríbenos!
En esto pasa otro campeón y me dice, ese ¡Ubuntu ahí! y le digo, ¿tu también de Ubuntu? Y me dice con cierto aire de superioridad,
Yo de Debian.
Y no soy el único, hice 3 camisetas de Ubuntu para regalar, que me costaron un pastón por ser sólo 3, y mi compañero Iker ya me dice, que ha tenido que dejar de ponérsela por la noche, porque el Efecto Ubuntu le arrollaba. Dice que se le acercan un montón de personas, que no son del sexo femenino (nótese el detalle) a hablarle de particiones, dispositivos, compilaciones de kernel, y freekadas, que un sábado no le interesan. Que lo cuente él en un comentario…
Lo que está claro, es que al final esta camiseta genera feedback, algo que no me pasa cuándo llevo una camiseta de Bilbao.bi. Y es que esto es el “salir por la calle 2.0″, dónde llevas la identificación freak en el pecho.
Igual me hago unas de Galder.net para echar unas risas. Naranjas, ¿como a mi me gustan?
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